martes, 10 de abril de 2012

Heavy Cross

No lo sé o no entiendo eran casi siempre sus únicas frases con la pequeña variable de puede que si o y por qué. En las conversaciones, el reto estaba en alargarlas unos segundos antes de que perdiera los nervios o las manos, yo poco podía hacer a esas alturas -temprana edad de doce años- a parte de explicar esto a los nuevos alumnos o profesores y de darles las pautas para que las horas se pasaran para él y para ellos más rápidas. Muchas veces insistí en hacerle crear un imaginario distinto repleto de nuevas palabras o dibujos y hasta garabatos, frases subordinadas larguísimas omitiendo incluso la puntuación o recordándole que hasta en la música y el deporte el "ser" retumbaba y se hacía presente pero, al cumplirse el minuto 2 había aniquilado a base de carpetazos, gritos e insultos toda paciencia y fé en el cambio... al menos yo, albergaba aún cierta esperanza pues seguía investigando trucos, sorpresas e imágenes para captarlo...debía de ser de los pocos pues, por desgracia, si las cuencas de sus ojos aparecían moradas desde primera hora de la mañana todo parecía bastante inútil...

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