martes, 19 de junio de 2012

Ecuación de riesgo


La única cuestión que importa es que traiga las ideas en su carpeta y sus lágrimas congeladas en un tarro transparente de cristal, -le piden con rapidez y discreción-. Al proyectar cada una de ellas, tras dos largas horas de intentos en una sala diminuta rodeada de asientos y aparatos, con los bocetos esparcidos en la pequeña mesa central, lleva a cabo el ensayo a sabiendas de que, una vez allí, le arrebatarán -para siempre- el invento y las ganas. Crecerá repentinamente y dejará de pisar el suelo convertida en forma y movimientos y colgará por entre los pasillos y las salas parte de su obra; Es su turno, las 21:45... se alzan los focos y mira al techo...toca elevarse y atraer todas las pupilas o críticas...después, podrá lentamente desaparecer de nuevo...

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