martes, 31 de julio de 2012

Debe haber algo en la luz

Fotos: P.J.H

(...)Viniendo de la luz es imposible,
ver en la oscuridad por el contrario.
Yo no digo nada.
Tú me dices algo.
Si miro para atrás, mejor no decir nada (...).
Letras de la canción En el Hemisferio austral.
La Bien Querida.
Fiesta (2011)


Huellas 2





Fotos P.J.H


De vez en cuando el poeta, y seguramente muchos otros hombres, siente la necesidad de olvidar durante un rato las simplificaciones, sistemas, abstracciones y otras mentiras totales o parciales y contemplar el mundo tal como realmente es, es decir, no como un sistema de conceptos muy complicado, pero en definitiva descifrable y comprensible, sino como la selva virgen de misterios sobrecogedores siempre nuevos y totalmente incomprensibles que es en realidad (...).
Misterios.  Mi credo. Hermann Hesse.

Pero se disuelve también por la noche

Foto: P.J.H

En la exposición se pone el ojo, el estómago y el recuerdo. Se disuelven durante los meses y los años los rincones del odio y de la felicidad pero se disuelve también por la noche la fortaleza y la ira y sin querer sabemos que la conexión y su precio es alta y necesaria.

Huellas 1




Fotos: P.J.H

Eso era lo esencial, ¿no? Los años, la cantidad de años que tardó en pasar de ser joven a no tan joven, sin dejar de ver como cambiaba el mundo a su alrededor.
Tombuctú. Paul Auster.

jueves, 19 de julio de 2012

Es más fácil


Es más fácil dejar de oir y parar el tiempo que entender...entender que la luz ciega y es lo que queremos, dejar de ver: (no saber, no conocer, no correr; mirarnos cristalinos y en calma) pero no sabemos decirlo o pedirlo, no queremos...y nos puede el instinto o la educación, o el orgullo o la rabia o el amor. Más fácil: pasar golpeando sin golpearnos, saltar sin torcer tobillos apenas magullados;  tumbarnos sólo con el peso de ciertas imágenes, creyéndonos islas o gaviotas; Es más fácil la costumbre y la arena y saberse viento y agua y nada más...





viernes, 13 de julio de 2012

La sombra del precursor y de la retirada

(...)Yo venía a cerrar la puerta, me contesta mirándome a los ojos. Le dejo en el suelo y añade: cuando llega esta hora, todos se van; se hartan de tanto esperar. Entonces, vengo y cierro la puerta. El hombrecito no parece tener muchas más cosas que decir, y se mueve con desazón, como si fuese demasiado tarde y tuviese prisa por marcharse, o llevase a hombros una carga pesada y mis preguntas fuesen una molestia más. Empiezo a caminar, buscando un taxi que me lleve a la estación.
Sobre la no comparecencia a las citas.
Quim Monzó.


Primero asistí al partido de tenis y me quedé esperando, estaba cansado pero debía despedirme antes de marcharme por la grada lateral. Todo era dinámico, perfecto y sonriente: el entorno, sus uniformes, sus dientes, sus manos y sus carreras. Alguna vez jugué contra ellos o lo intenté, en ese momento sin embargo, ya había asumido ser el público paciente que mira pasar la pelota de un campo a otro sin poder intervenir en la trayectoria; deseando gritar el out en algún momento. Observar desde la altura no tiene gracia y depender del tiempo y de un reloj tampoco. Al cabo de media hora me levanté y con la perspectiva miré de frente la tierra batida...cuando ya han aprendido solos a ganar, ya más nada puede enseñárseles...





Intuición

Qué fácil habría sido no verlo, casi tanto como no saberlo pero se siente... Se siente como una punzada extraña, como una diminuta astilla que sin hacer una gran herida molesta y acaba doliendo y en el hueco que deja se ve el interior...tiempo de maletas...
Absorbió
la llama
la estancia y mi yo.
Max Aub
 
 

jueves, 5 de julio de 2012

No he caminado lo suficiente para entender sólo lo suficiente para echar de menos.

Por si no lo sabes


Cold in hand blues

y qué es lo que vas a decir
voy a decir solamente algo
y qué es lo que vas a hacer
voy a ocultarme en el lenguaje
y por qué
tengo miedo.

Alejandra Pizarnik



martes, 3 de julio de 2012

Kalme

Me gustaría decirle a ese niño que pasa por mi calle a toda prisa que no corra, que total lo van a esperar igual, que quizás ha de entregar un trabajo, comprar una barra de pan, jugar un partido de fútbol o alcanzar el autobús pero que nada es definitivo, que nada es único e inamovible, que no pasa un sólo tren en esta vida para llegar al mismo destino, que son cuentos chinos; que hay que saber medir el ritmo del corazón y de los pasos con el ritmo de lo que puede y necesita dar, que precipitarse deja la extraña sensación de anular la culpa pero la culpa no desaparece si no se entiende la calma o la pérdida y que por tanto, cinco minutos pueden mantener constante el equilibrio de la rutina, del deber, de lo lógico pero que tal vez, cuando pierda el bus, no llegue al partido, no compre el pan y se vea inmerso en el cambio comprenderá por fin quién es.

domingo, 1 de julio de 2012

Y el por qué...

En esa hora concreta en la que los armarios se hacen enormes, las cajas se amontonan y las ventanas siguen sin cortinas  todo tiende hacia un kaos que se entremezcla con recuerdos, sensaciones, cansancio y nervios. En algún momento y en alguna hora todo tendrá su sitio pero no siempre en la mente y en el corazón quizá la culpa es del silencio o del lenguaje... Mientras nos toca correr para organizar los objetos me pregunto como parar la mente y apagar la intermitencia en mi pulso y sueño con tener la capacidad algún día de no temer a la tormenta ni a las expectativas; de no temer que las cosas no salgan bien o lo hagan.