martes, 25 de septiembre de 2012

Y pagar la cuenta

A la tercera taza va la vencida, una ventana y un paso de cebra. Él lleva un abrigo verde, cruza el paso de peatones y sabe que llega tarde. Ella aceptó llevar el abrigo rojo y mira a través de la ventana. Deja la taza en la mesa observando la marca del poso e inicia la maniobra de salida rauda, mirando hacia el suelo. Justo la camarera se cruza en su camino con suéter ámbar y pocas buenas palabras, el zumo de naranja se derrama y cae lentamente por la prenda de paño, será mejor quitarse el abrigo, salir sin él y pagar la cuenta.

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