viernes, 22 de marzo de 2013

Lágrima de hombre

El final no comienza nunca; sólo es un punto que cuando llega ya se ha desvanecido y al ser tan veloz olvida arrasar los hechos y los detalles. Así es..., el vapor también se lleva las gotas del vaso -medio lleno- de aquello que su rostro si pudo contarle, sin lengua, ni garganta, ni voz; Y quedan siempre las pisadas en la madera, las huellas de sus dedos en la puerta, restos de revistas y las migajas de lo grande al piano.

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