miércoles, 24 de julio de 2013

ST1

Puedes romper cuantos frigoríficos quieras, no va a hablar. Podrías aporrear todos los muebles del pasillo y también los de la habitación pero ya se ha quedado muda. Quizá si rompes los cristales del cuarto de baño y la televisión enorme de pantalla casi plana del salón tengas un pequeño ruido de cansancio, de esos que se escapan por aburrimiento entre las comisuras. A estas alturas, ya has hecho tanto ruido y hay tantas cosas tantas veces hechas pedazos por el pasillo... que ella sólo quiere tú silencio. Mientras haces llamadas, te conectas a Internet y escribes, todo para denunciarla y con poca suerte insultarla, ella te mira siempre sin perder el gesto firme. No puedes agarrarla, ni tocarla, ni te atreves casi a arrancarle lo que lleva en el puño derecho. Cuanta energía y cuanto tiempo, aún así lo gastas.  Sabe tanto y quiere compartir tan poco, que más te vale no usar el nombre del amor para referirte a ella; pero ya es tarde, estás tan cómodo que si no abre la boca revientas, como lo haces cada tarde como castigo. Puedes romper cuantos corazones quieras también mientras tanto. Se ha quedado muda pero no puedes aún con ella. 


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