miércoles, 24 de julio de 2013

TS2

Conocí a un hombre que casi fue domador de fieras. Sabía donde encontrarlas, cómo hablarles y como observar sin molestar. Nunca pasé con "el domador" el tiempo suficiente, marché sin leer sus diarios, pero sé que le hubiera gustado alcanzarme.


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