martes, 27 de agosto de 2013

Antes del anochecer


El tiempo como consecuencia, como remedio o como pérdida: los años y las situaciones nos cambian, dicen que cambiamos, que todo es distinto y sobre todo que aprendemos. Aprender a cada paso, constantemente, en realidad somos como la literatura, la moda o cualquier tipo de arte pues, más bien copiamos y repetimos a destiempo tendencias que sólo se pseudo -transforman al igual que nuestra ropa, nuestros cuerpos y nuestras metas... Caminamos por las calles, hablamos, tomamos cerveza y esperamos la sorpresa como años atrás y como sin duda lo haremos años posteriores pero apostamos menos, damos menos y esperamos mas aunque aprendimos a mentir mejor, especialmente sobre nosotros mismos...; créemos ser diferentes pero si cabe, somos aún más imperfectos, con más miedo a compartir,con menos expectativas y menos ilusiones con la excusa de lo que es lógico, de la distancia, de la economía, del trabajo o de los años. Perdemos la magia o la analizamos hasta el punto de ver qué todo está preparado, mecánicamente anticipado porque somos frágiles. No es de extrañar que lo bonito se transforme en desconcertante. 


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