martes, 10 de septiembre de 2013

La vida paralela de ellos

Ser realista. Ella abre la revista y piensa que la realidad es ese ente que se traga el vapor del verano, que engulle las risas por las calles y reclama el negro del asfalto sin ir bailando o dejando macetas a los vecinos; el doble click del whatsapp no es un romántico. También la realidad es aquella que no comparte mesa, ni horas de cansancio, ni mentiras piadosas. La realidad son kilómetros y falta de tiempo. Las historias a ritmo de videoclip no van cruzando por los pasos de peatones.

Ser realista. Él coge la mochila y la cartera, después el autobús y pasa nueve y ocho horas en el aula, compra en el supermercado la misma marca de siempre y sabe que probablemente no recibirá llamada inesperada, ni el regalo sorpresa en el buzón, ni tampoco saldrá corriendo al aeropuerto para saldar las cuentas sin haber previsto cada uno de los detalles y del tiempo previo, aunque quisiera. La realidad es que el banco envía facturas y que no siempre va a oír lo que espera. La realidad es que no está, no verá la película esta noche con ella y habrán más eventos donde no lleve acompañante. 

Ser realista: La vida mentalmente sana, ajena a la realidad. La vida paralela de ellos.