martes, 1 de octubre de 2013

Cuéntica

Se lo conté despacio mientras el niño pequeño pegaba golpes en la cocina enfadado. Se lo conté resumido mientras caminaba al lado de su sombra y el miraba para otro lado; también en el momento en el que la basura se agolpaba entre mi espacio y el suyo, y entonces ahí le narré todo con detalles; se lo conté cuando estudiaba mi idioma y aún no sabía utilizar los números, ni los días, ni los meses, sólo sabíamos de matemáticas conjuntas y vectores imposibles...Se lo conté con los brazos y los pies, con los ojos y los dedos. Le relaté las historias de los suyos y de los míos mientras conducía y hasta participé en la maratón de diálogos absurdos sobre el papel que vuela y viaja y acaba en otras manos y acaba dándole forma a unas cortinas, a unas sábanas o incluso a unas puertas... Ningún sonido llegó a su destino...Es cuestión de física.





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