miércoles, 6 de noviembre de 2013

Contrato social


Byron sabía que era complicado mantenerte cayado con tres copas y buscó al camarero para acercar el cuarto vaso de scotch a tu mesa. No dijiste que no, así como el prisionero no se niega a permanecer ebrio ante cierto tipo de torturas. En la mesa de enfrente, una mujer escuchaba con detalle vuestra conversación mientras parecía hacer caso a una de las revistas vagas de moda y accesorios del mes. Era una más, una más a la que esperar ante el juicio final, ese que sin ser creyente, existe. Qué curioso, pensabas, a pesar de la cierta vulnerabilidad que se desprendía de tu mirada, de tus pasos para ir cada vez al baño, de los movimientos más agitados de tus brazos, aquel hombrecillo tardaba en reunir el valor para preguntarte todo aquello que llevabas horas deseando vomitar junto con la coca-cola de aquel güisqui barato. Lo apreciabas y aún así lo habías jodido, la habías jodido y deseabas explotar y abandonar el local, la calle y de paso aquella ciudad, no sin cierta parte de culpa y repulsión. Decidido cogiste el archivo, los papeles de la última operación y sacaste las últimas fotos. Allí en medio de la mesa, esparcidos sin control, algunos a medio salir y otros a medio esconderse, parecías haber diseñado un cuadro cubista de cualquier exposición del barrio latino pero con bastante menos belleza y más mala fortuna. Lentamente, levantó la mirada y con ella uno de los primeros sobres que permanecían entre vosotros dos: los dos mundos entre la realidad y la vida inventada,el placer o la necesidad. Lo observaste cuidadosamente, no queriendo perder ninguno de sus gestos para así guardar en tu memoria cada uno de los destellos de dolor que produjiste. Poco a poco, sus muecas, sus arrugas en la frente y en las comisuras fueron apareciendo. Después, los ojos se abrieron no por sorpresa sino por pánico y entonces, con la cuenta pagada, tambaleándote en espíritu y en cada uno de tus principios, abandonaste la sala bajo los gritos inyectados en lágrimas del que fue tu gran amigo. 


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