martes, 3 de diciembre de 2013

A Jonás

Es el tipo de padre que es, y el tipo de padre que cualquier hijo con suerte apenas conoce. Cuando lo conocí, ya actuaba como padre aunque yo ya tuviera uno y él debiera ser otra cosa y tampoco pudiera serlo. Por entonces, ni yo quería un padre, ni el me hubiera querido como hija -no lo hizo-, pero me cuidaba por algún extraño motivo que solo cierto tipo de personas entienden, que no te explican, pero te quieren y tu lo sabes y eso basta... y te sientes bien y no quieres dejar de darle disgustos, ni de pasar tiempo con él. Y te esperará y se enfadará porque llegues tarde -o no llegues- o porque te marches con quién no debes y vuelvas como no debes porque sabe perfectamente como sí que eres y lo haya sabido siempre... Es el tipo de padre que yo quisiera, pero tener a mi lado, el tipo de padre que le desearía a mis hijos, el tipo maravilloso de padre que ya tienen los suyos y me hace tan feliz que no puedo más que ponerme triste porque ya si que no puede seguir fingiendo conmigo. La vida no tiene sentido sin este tipo de personas...Solía ser mi padre, sin quererlo, así lo enfadaba y así me lo repite él diez años después... Hay gente que simplemente tiene principios, integridad y muchísima dulzura y con ellos viven la mejor de las vidas posibles y generan a su vez, la mejor de las vidas posibles. Es el tipo de padre que sabe que lloras en la puerta de al lado y te prepara zumos y si se marcha, te dejará la cocina llena de globos y las lejas repletas de chocolatinas...O en su defecto, irá a recogerte a la Universidad después de un entierro y te hará saltar por los charcos de camino a casa. Es el tipo de padre que no mira atrás cuando tiene que marcharse y que sabe cuando es el momento de dejarte ser y de desaparecer aunque nunca realmente lo haga. Y te quiere, aunque no te lo diga -y tu lo sabes- y eso basta.



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