miércoles, 25 de diciembre de 2013

No tiene título. Me pregunta y es lo único que puedo decirle, tampoco tiene mucho sentido, ni palabras, ni tiempo, ni a veces se diría que demasiado amor pero tiene un fin y este es bueno. Es este el modelo que se puede deducir por nuestras conversaciones de móvil y de los extraños grupos de los que recibo vídeos y fotografías, le explico sobre el chico que aun no conoce, y me mira con cara de extraño y siempre de incredulidad porque sabe en lo líos que puedo llegar a meterle si me lo propongo y si tengo ganas de reír como se da el caso ahora. Aún así, me da plazos y me habla de cuentas y de galeradas. Tiene banda sonora y estaciones de trenes y autobuses y pienso ir a recogerlo para mostrárselo, no me retiro y esto es lo importante del primer capítulo y de nuestra primera conversación telefónica desde que decidiera ponerme delante del ordenador y detrás de mis sentimientos de nuevo.

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