martes, 9 de diciembre de 2014

Rectitud


Está presente y ya está recto, con su bandera apátrida y todo, al moverse. 
Está recto en el camino, está recto el camino; está en todas sus curvas, ya siempre recto.
En la medida que cierra el círculo, en la composición redondeada,  en su cuadratura a trazos.
Ahí está ya, erecto en la luz que nunca existe, en la oscuridad que nunca prende.



sábado, 22 de noviembre de 2014

El camino no elegido



"(...) Debo estar diciendo esto con un suspiro 
De aquí a la eternidad:
Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo, 
Yo tomé el menos transitado, 
Y eso hizo toda la diferencia (...)".

Robert Frost. 
Fragmento del camino no elegido.


La enfermedad viene y arranca algunos pedazos: pedazos del cuerpo, pedazos de recuerdos, pedazos de ilusiones, pedazos incluso de vida cotidiana. La enfermedad viene y nos despierta; después, nos hace escondernos. Nunca se marcha fácilmente. La enfermedad es un reflejo, aunque no siempre es un yo. A veces, resulta ser un muy mal curado.

Pero así mismo, la enfermedad viene y define cuál es el virus y aunque no entendamos las causas, casi siempre, - sólo si queremos-, vencemos a las consecuencias; y es entonces, cuando por obligación, como única salida, levantamos la vista para mirar, y rebuscando las ganas, aprendemos de nuevo qué siempre tenemos alas.





domingo, 9 de noviembre de 2014

Warsawa


(...) Mucho hemos aprendido, tú bien lo sabes:
cómo nos es quitado, cosa por cosa, todo aquello que no podía ser, 
la gente, las comarcas.
Y el corazón no muere cuando uno creyó que debería,
pero sonreímos, el té y el pan sobre la mesa.
Sólo el remordimiento de no haber amado como se debe
esa pálida ceniza de Sachsenhausen
con un amor absoluto, que no está a la medida del hombre. (...)

Czeslaw Milosz
Fragmento de Elegía para N.N



























domingo, 28 de septiembre de 2014

Milagros

Hace falta que estén, tienen que estar ahí y no son la nada ni el vacío. No es la genética ni la ciencia lo que casi siempre mueve la piedra y la luna en manos y recuerdos. Tienen que existir para que entendamos el gesto en la espalda del que camina delante y no se repitan tampoco las carcajadas ni los abrazos ni las muecas inesperadas. Están y hay que hacerles hueco aun cuando, no existe la fe, es el único contenido que puede aprobar la muerte.



sábado, 27 de septiembre de 2014

Gritaré

Una explicación, me dio el tiempo cuando no cogí los periódicos y apagué la radio. Las sombras y los ojos llevan y traen los mensajes sin pedirlos, sólo cruzándonos con ellos por los muros y los pasos de peatones. Así de rápido, o de lento, con la televisión sin señal, entablan conversaciones los niños que nunca lo fueron.


Morfosintaxis

Ese no es el verbo que busco, tampoco pido infinitivos. No son yo, tú, él, nosotros los pronombres y sin embargo, que poco en el presente los utilizamos. Soy yo quien se queda sólo, corto, informativo; y , a quién acuso de hacer preguntas y de poder dar órdenes. No somos nosotros los que abrazaremos a idiotas, o tal vez si, porque ese el el objeto indirecto. No quiero verbos sin acciones, ni pronombres sin verbos y qué poco, -me doy cuenta ahora-, conocimos las subordinadas del párrafo anterior; cuánto subestimamos cada uno de los suplementos, casi tanto como los propios atributos. 
Algunos dicen entender las palabras, otros apenas las perciben, en cualquier caso, el lector las analiza por la noche: con sujetos que no siempre encuentra, con verbos que rara vez entiende, con la certeza de que los trazos, ni tan siquiera el fuego los borra. 


(...) El cielo está cubierto de palabras
El día está cubierto de palabras

La noche está cubierta de palabras
Dios está cubierto de palabras

La conciencia cubierta de palabras

La mente está cubierta de palabras
Vida y muerte son palabras
Las palabras están cubiertas de palabras (...)

Extracto del Poema Palabras Celestes
Allen Ginsberg.

domingo, 21 de septiembre de 2014


(...) Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo, 
pronto a borrarte, así no eres, ni tampoco 
con ese pelo lacio, esa sonrisa. 
Busco tu suma, el borde de la copa donde el vino 
es también la luna y el espejo, 
busco esa línea que hace temblar a un hombre 
en una galería de museo. 
Además te quiero, y hace tiempo y frío.


POEMA
JULIO CORTÁZAR


Después de la mañana, la noche, la tarde y cada una de las estaciones vino. Vino tras cada renuncia, desde la sorpresa, vino en tren. Se acercó sigiloso desde la senda más corta y habló la única lengua que conozco, la que jamás estudié. Entró por los bronquios, con calma, ahogándome para volver a enseñarme a respirar. 

Estado donde estar

"(...) He intentado escribir el Paraíso.

Que no os mováis.

Dejad hablar al viento
ese es el Paraíso." 

Cantar CXX
Ezra Pound


Está a la derecha sobre el radiador, a la vista desde el pasillo. Preguntan y difícilmente lo ven... el papel higiénico es ese, y es azul. Diez pasos más y el anfitrión está ahí, está a la derecha del salón y hay queso y trozos de masa y harina esparcidos, a la derecha está la ventana y no hay lluvia, no hay sol, no hay luces en la calle y sin embargo, nadie va a ciegas ni siquiera yo que desde hace poco padezco de vista cansada. Los más aventureros entran y salen de las habitaciones con el permiso que nunca pidieron y sonríen como si a mi me importase o me importasen. Habitación izquierda primero y derecha después-, me sorprende la perfecta geometría de mi posición para ver líneas de movimiento, vectores siempre infinitos. Observo desde el fondo, en sofá de cuero marrón, como la puerta de entrada y salida se abre y se cierra y miro solamente a todas las luces que se generan: pantalones ajustados, cortos, anchos, descoloridos, extremos de pantalones inexistentes... y faldas, tantas de ellas. Presto atención al acento, no a las palabras, y una guitarra arranca por encima de la música que continúa aparentemente sin estorbar. Mi sentido común me dice que es bueno hablar, participar aunque sea repitiendo la última opinión -vertida como el tabasco sobre un recién preparado alioli- pero al mismo tiempo, tengo la certeza de que todas y cada una de las conversaciones ya las he escuchado y podría repetirlas, y me aburre, me aburren. Justo a la izquierda del fondo miran conmigo todos los fantasmas que de vez en cuando me hablan y que están ahora tranquilos, arrogantes hacen muecas, como si supieran que tarde o temprano volveré a hacerles caso. La salida está a la derecha, la salida de los fumadores, justo en el balcón donde cae una y otra vez el vino barato al suelo y la saliva... siguen las ráfagas de viento frío y caliente de la  corriente y sin moverme, va ajustándose la temperatura de mi sangre a la de mi tiempo.


martes, 9 de septiembre de 2014

Motherland

(...) France? "He did not want to go to France, he wanted to leave Russia, he replies. When you are young you are impatient with everything around you. You are impatient with your motherland because your motherland seems old and stale to you. You want new sights, new ideas. You think that in France, Germany or England you will find the future that your own country is too dull to provide you with". (...)
The Master of Petersburg
J.M. Coetzee

Y a veces, así es... tanto las palabras, como la verdad que se esconde tras la impaciencia de ser joven.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Man of Leyf

Acabas de marcharte y de cerrar la puerta y yo, ya, muy temprano, miro por la ventana de una ciudad con mar. Acabas de marcharte en un simple gesto de volver a la hora de comer, un simple gesto de comenzar a aniquilar horas, a sentir el calor que me regala tiempo, a devorar palabras en pausas de espera mientras tu golpeas el agua, las maquinas, el pasado o arreglas tu mochila y sólo quieres volver. El sol no da tregua y seca los miedos de la noche poniendo en remojo mi descuido, casi tanto como mi pericia. Tengo las llaves y no quiero salir. Hasta entonces, te espero sin batallas. 


domingo, 6 de julio de 2014

Paris




“A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir cruzándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí sólo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo. Imagínate una tormenta como ésta (…).

H. Murakami.

domingo, 1 de junio de 2014

Historia

No es muy común mirar por la ventana y no tener prisa, tampoco cerrarla y estar pensando sólo en todo el tiempo del mundo. Mientras preparaba el bowl de cereales y recogía algunas cosas en la cocina, Din pensó en la noche de antes, en todos aquellos diálogos sobre los nuevos cómics de la editorial y de la edición de los e-books de autores noveles. Había repasado en lo que iba de año una docena de ellos y aunque no podía definir un estilo propio si que tenía muy claro que habían miles de elementos comunes en aquella nueva generación a caballo entre los recortes constitucionales y el desempleo. Podía leer entre lineas cada una de las verdaderas historias de decepción y esperanza que se desprendían título tras título, toda una generación de inexpertos expertos motivados para hacer las maletas y destino final cualquier capital europea. Él, por el contrario, había tenido suerte -si a la suerte se le llama estancarse en un trabajo cómodo para pagar el alquiler- pero había tenido suerte porque leía, escribía aunque fueran reseñas para otros y de vez en cuando, aún le quedaba algo de tiempo para acudir al cine con descuentos o a la filmoteca cuando las sesiones no comenzaban antes de las siete de la tarde. Mirando a través del balcón, observando las ramas de aquel árbol amarillo de la casa de enfrente moverse lenta y torpemente de un lado a otro de la calle, analizó la flexibilidad de los meses, la fuerza del viento y de las estaciones para movernos o intentar hacernos cambiar de idea y posición. Era todo un espectáculo lento de la fragilidad y la resiliencia, ese concepto tan de moda y aparentemente tan necesario en la conocida inteligencia emocional del siglo XXI, un siglo, por circunstancias, bastante poco visceral. 


domingo, 18 de mayo de 2014

The notes I grabbed

Y si me preguntasen ahora probablemente sabría que responder. Sabría cómo explicar la música, las calles, el sol. Tendría nombre para casi todo y no se lo daría nunca más al futuro. No cabrían en la maleta cierto otro tipo de accesorios más que aquellos que aun esperan al otro lado de la pantalla. Y si me preguntasen ahora, sabría explicar a qué tuve o tengo miedos y sobre aquello a lo que ya se lo he perdido. No sobra nadie, no sobra nada. Aparecen las calles de los días extraños, de los días que quisimos crear y tienen sentido, uno particular con mapas de autodiseño y múltiples recorridos. Y si me preguntasen ahora, solo daría las gracias y sonreiría porque entre el tiempo y yo hay luz, hay esperanza, está éste, mi camino, o al menos, la puerta clara de lo que sé y quiero.



domingo, 11 de mayo de 2014

De vuelta



Y es cierto que empieza a ver mejor con los ojos cerrados y con los oídos taponados y haciendo uso de la garganta solo para tragar agua. Es cierto que sus sentidos no están desarrollados y que llevas años intentando que lo aprenda y sólo ahora cuando ya no insistes, y por casualidad, he descubierto que puede hacerlo.





All shall be well...





Podría haber caminado más despacio y seguir con la vista toda la velocidad, en lugar de con los pies, pero de nada hubiera servido no haberlo cogido mientras caía desde el tejado.
También si sólo un giro me hubiera hecho empujar el armario, nada de esto sería añicos en un papel de periódico con aristas cortantes. 
Nunca supimos calcular bien los segundos previos y de más -el término medio-, por eso las conversaciones iban mejorando de palabras y empobreciendo en significados.
Podría haber mirado más lentamente y haberte entendido con más prisa pero no siempre las calles van cuesta arriba y no siempre quise tomar prestada tú bicicleta.



Step up





" All shall be well, and all shall be well, and all manner of thing shall be well (...)".
Julian of Norwich



domingo, 4 de mayo de 2014

Sí pero no

Entre los ojos y la boca, las gafas. Entre la espalda y los pasos, la mochila. Entre el desayuno y los sueños, la sangre. Entre el si y el no, el respeto. Entre los blancos y negros, el sepia. Escojamos bien las mentiras y las verdades del gran Oxímoron de nuestra vida.



martes, 22 de abril de 2014

Pour un enfant défunt


Fragmento de Pavane pour un enfant défunt

(...) Se diría que has muerto y eres alguien por fin,
un retrato en la pared de los muertos,
un retrato de cumpleaños con velas para los muertos.
Pero a nadie le importan los niños, los muertos,
a nadie los niños que viajan solos por el país de los muertos,
y para qué, te dices, abrir los ojos al país de los ciegos,
                                                                               abrir los ojos hoy,
mañana, para siempre. Era mejor Oeste, tierras vírgenes,
                                                                                 héroes en los ojos
de un cine desesperado, y los dioses que matan a los
                                                                           hombres feroces (...).


Leopoldo María Panero




miércoles, 9 de abril de 2014

Un ticket, catorce años

Los pisos esconden todas las cosas, lo hacen por y para nosotros. Un día cualquiera después de varios años familiares, el piso pasa a ser tuyo y más tarde comienza la búsqueda del nuevo  propietario. Es entonces cuando lo miras realmente porque presientes cierto tipo de despedida. Y entonces encuentras todas las cosas que escondiste para encontrar cuando no doliesen; que buscaste y nunca encontraste. Un tercero con más de veinte años a tu espalda. Entras lenta al salón y aún sigue siendo aquel piso que tu decoraste y que conserva tus fotografías, los cuadros que compraste en otras ciudades y aparece aparcada en un cajón tu súper ocho de segunda mano. Observas los espejos, las fundas de los sillones como sí pertenecieran a la vida de otros. Te acercas extraña a tu habitación, ya sin cortinas, y a su luz siempre implacable...y fumas un cigarro como antaño en la galería que aún conserva algunas plantas que casi nunca cuidaste. Encuentras millones de fotos, películas VHS y algunos diarios que repasas a carcajadas, entre trofeos que ya no esconden, o el montón de revistas de cine que aún no te has atrevido a tirar y traen a la memoria muchos cafés y muchas ilusiones. Subes al trastero y apenas te mueves, no te atreves con el arca, aún no. Aún así abres el álbum de fotos de segundo de bachillerato y cae a tus manos un ticket del Prado con 14 años de vida y lo miras nerviosa...algo te dice que deshacerte de tu guarida no será fácil...
http://youtu.be/vNHc-PiSkVU

martes, 8 de abril de 2014

Insomnia

"Whoever fights monsters should see it that in the process he does not become a monsters. And if you gaze long enough into an abyss , The abyss Will gaze back into you".
F. Nietzsche.


No llamo a la puerta pero lo despertó. Traía pocas cosas en la maleta y las dejo justo en el hueco del salón con el cuarto de baño. Entro lentamente con la premeditación de un ladrón cansado y se sentó en el sofá a esperar el día. Al poco rato, apareció el. Había tanto que decir que resulto ser muy poco. Se quedaron mirando durante varios minutos antes de saludarse o de besarse si quiera. A ciertas horas de la memoria, los movimientos son lentos y los impulsos más. En las horas que se retrasó el vuelo, había ensayado como decirle cada cosa, como hablarle de lo que le preocupaba, había practicado con la ilusión después de varios años de mal uso. Cuando entró por la puerta de embarque imagino su beso en la puerta de salida, en las llegadas. No hubo nada de eso. Sólo tuvo la recepción de un buzón de voz y un frío taxi. Mientras subía en el ascensor, subían también todos los miedos a su estómago. Se sentó en el sofá negro de cuero intentando disimular la tristeza y disfrazando la decepción. Apareció el más tarde, con el uniforme de no importar demasiado, de ser un trámite que en cierto modo no le dejaría descansar hasta que saliese su tren al día siguiente. No entendió nada. O quizás aquellos cambios drásticos de frío y calor no le permitieron tomar decisiones lógicas, de lo contrario no se hubiera sí quiera sentado en aquel sofá. Lo espero a la vuelta, dos días más, donde el clima desértico pudo acentuarse y las gargantas se iban resecando por el desconocimiento y también por el alucine. Lo espero meses más, mensajes de más, llamadas de más. Recordó durante largos períodos todos aquellos ensayos de palabras y frases que quiso preguntarle y nunca hizo y de todas aquellas que si hizo y nunca tuvieron respuesta. Es más fácil no decir que enfrentarse a lo que no nos gusta. Al final llego ella, la nada. También llegó el día, el último amanecer y las vistas en la terraza. Supo que no sería lo mismo levantar la mirada en los próximos viajes.

domingo, 30 de marzo de 2014

Y sin el síndrome

I have just watched this Spanish film and I'm still trying to organize my emotions about it. I meant to watch To the wonder but I changed my mind at the last minute. Despite I'm still having to watch To the Wonder I do not regret having spent the last hour and half watching this symbolic film. It's a basic film- if we can call it like that- but at the same time is about something that we all know quite well.
I can obviously say that to me was symbolic because I've seen myself in the same mirror.
Symbolic... and real because that is how we know everything works... and it hurts. And it happens quite often.
However, -and considering what we normally do under these uncomfortable circunstances-, the point of the story is to have the guts to behave differently; to say the things you never say when you realize that you´ve been used. The thruth is to accept that it was alway a lie, even when you wanted to prove yourself wrong...

So, the only thing left to do is to play...
Apparently love is a game... a quite painful one, I'm afraid.





Tirada la primera piedra


He tirado la piedra.
No era una piedra cualquiera; tampoco, especial. 
He tirado mi piedra y era una roca. 
No la he fracturado..., no volveré a por ella. 
Mis recuerdos creen echarla de menos;
...mi espina, -pese a la ausencia de equilibrio-, no.



jueves, 20 de marzo de 2014

Hay dos cosas que están claras: me gusta el cine y echo de menos lo que nunca tuve. Soñar se me da bien, desde siempre, desde que aprendí. Los adultos saben que los sueños son buenos cuando no son excusas, los adultos también saben que los sueños van disminuyendo por muchos motivos; y si no lo hacen, los adultos pierden la pericia de los días de cada semana, en cada mes, de cada uno de nuestros años. Jugar con el tiempo, en sueños, es prometedor, pero me pregunto si no asesina también ciertas pequeñas cosas que configuran el 90% de nuestra existencia real, esa que te golpea cuando te tropiezas torpemente en la acera mal pavimentada de camino a casa.


domingo, 16 de marzo de 2014

Existe la muerte. Ya lo había oído pero la diferencia es que ahora lo sé. El otro día mientras preparaba el trabajo del jueves, me dolía el brazo derecho y corría de un pasillo para el otro, lo entendí todo. Gastamos mucho tiempo en no tener tiempo y mucho dinero en intentar no preocuparnos por no tener tiempo; pero el tiempo es lo único que en realidad tenemos y no sabemos cuánto llevamos puesto en cada bolsa... Me paré en el aseo, a mirarme en el espejo mientras me lavaba las manos y en cierto modo, no me reconocí. Como todos soy frágilmente vulnerable, tengo fecha de caducidad y la desconozco. Me paré en mis pupilas un rato, tengo pupilas que no paran de moverse, -eso me dijeron los médicos de urgencias, mientras yo lloraba esperando algún tratamiento y los residentes jugaban con ellas-. Al volver a la oficina dos semanas después, abrí la botella de agua, tragué la pastilla con lentitud, sintiendo el agua desplazarse por mi garganta, y me fijé en las ramas del árbol que sonríe casa mañana por la ventana. Soy mayor: esa es la realidad; también es una realidad que seguimos siendo los mismos incautos en una carcasa que se desgasta; otra realidad es que llega el día en el que nos damos cuenta y empezamos a tener miedo, bastante miedo... porque si hemos vivido quizás ha sido tan rápido que no lo hemos visto; y la realidad es que la muerte empieza a seguirnos puerta a puerta, lenta, pero sabe lo que hace y nosotros la mayoría de las veces no...Desconozco su cara -probablemente sea la mía- pero ya nos hemos rozado. 

domingo, 2 de marzo de 2014

Aviones de papel

En tantos viajes como pudo no dejó de mandarle mensajes. Siempre le escribió cartas, todas y cada una relatadas con detalles de sus ciudades, de sus días, de sus noches. Todos los papeles volaron siempre en la misma dirección, mojados por la lluvia, secos por la espera. Siempre le escribió cartas y envió postales...aunque no las recibiera y tampoco supiera nunca que se habían perdido; Cartas de papel, sueños de papel, mensajes de papel...aunque éste nunca las leyera.



lunes, 24 de febrero de 2014

El precio del malabarista

Cuesta mantener sobre los hombros la tensión, los miedos, el peso de lo que no podemos ni siquiera contar pero que debemos hacer sin tener ni idea de cómo. Su efecto sube después por el cuello, inmovilizando la mirada por si se nos ocurre intentar volver atrás. Ya no se puede. Hay que cargar con los músculos y con los hechos, recuperar la posibilidad de un futuro de calma justo antes de que los nervios se pincen  en nuestra cabeza y los pensamientos se conviertan en agujas malvadas bajo los ojos.


domingo, 23 de febrero de 2014

Nuevas ventanas

Nuevas miras

P.J.H




P.J.H

Ella

ÉL. Sigue siendo una medicina, la mía. Llegué como hago siempre, escogiendo el lugar para sentarme cómodamente: con espacio suficiente a la izquierda y a la derecha; sin tener que sonreír o mantener conversación con nadie, a lo Jack Nicholson en Mejor Imposible; sin morder o querer hacerlo todavía. No tengo rasgos antisociales sólo que he decidido, de momento, estar así...pero es bueno volver a ese punto donde conecto conmigo y con esa parte creativa que en mí que aparece y se esconde. No hace mucho entendí el mensaje de la siguiente pregunta: ¿Qué es lo que quieres? Y esto me ha hecho esconderme para entenderme,  -y se que no es fácil de entender. 

Yo. Eran las 15. Llegué con demasiado tiempo, sin maquillaje y mucha taquicardia. Llegar temprano a los sitios me enfada, nunca supe el porqué, pero me sucede. -Se de algunos que reirían ante esto o más bien querrían matarme-. Y ahí estaba yo mirando de nuevo la gran pantalla viendo proyectores y anuncios de documentales, recordando algunos otros cines y lugares anteriores de todas las ciudades donde ya he vivido y a veces olvido. Estaba casi tumbada en mi asiento numero seis, abrigada hasta las orejas por el frío de los últimos veinte minutos caminando por las calles repletas de instrumentos y ropas vintages de mi nueva ciudad. Dicen que además es uno de los destinos turísticos más importantes de Reino Unido...es una ciudad bonita, si... es una ciudad de hipsters... también. Nunca supe de su existencia pero, aquí estoy. Yo que siempre quise vivir en Reino Unido; yo que ahora sólo pienso en volver a España (un pensamiento que va y viene de mi cabeza como las nubes diarias y que me crea cierto desorden: vivir en un país con la cabeza en otro es una batalla que tendré que librar más pronto que tarde). 

Ella. Tras un mes deseando ver la película me esforcé en no leer las críticas, ni ver trailers, ni nada. Quería enterarme de todo desde el principio, aunque sí sabía por donde iba el tema. Llegué con una mochila de experiencias en la misma linea de la película sin saberlo, así que era inevitable no abrir por tanto la bolsa emocional cuando empezaran los primeros planos de Joaquin Phoenix. No me podía decepcionar lo que estéticamente ya había elegido nada más enterarme de su existencia. Llegó un momento, es cierto que me salí del argumento por no creerme la relación con la máquina, soy humana. Pero está claro que los sentimientos de soledad, de dolor, de desamor, de la necesidad de comunicación o la falta de ellos, los agarré perfectamente en mi estómago. ¿ Es ahí dónde vamos? ¿Es así como podremos amar? ¿Tanta dificultad tenemos ya para crear vínculos, para hablar de los sentimientos, de ser honestos? En la consulta de mi psicóloga, esto es lo que parece, muchísima gente sintiéndose igual. ¿Y si todos nos sentimos igual, por qué no hacemos nada? Parece ser que los pacientes nos quejamos de lo mismo, de no encontrar gente con la que hablar de los verdaderos problemas o sentimientos. Parece ser que no sabemos acercarnos, tocarnos, ni siquiera hacer el amor porque solo sabemos follar, estamos distantes hasta de nuestro cuerpo. Ella dice que estamos muy mal educados en emociones y yo la creo, porque sólo veo bebés intentando conseguir la satisfacción sin saber siquiera erguirse. La diferencia es que los bebés sonríen bastante más, abrazan bastante más y tienen claras sus prioridades. Todos los que esperamos en la consulta, como todos los que nos sentamos en esta sala probablemente no sepamos mucho del amor, o peor de comunicarnos para llegar al amor.

Nosotros. Apenas nos miramos. Nos hemos usado, nos hemos cansado. Comamos palomitas y caminemos lentamente. Nos conformamos con cualquier cosa, incluso máquinas -al menos tengo a los contactos del whatsapp- porque tenemos una excesiva necesidad que no sabemos materializar. Se hacen pesado ciertos primeros planos, se hace larga la tristeza. La infidelidad es apta hasta para las máquinas, ¿Y este mensaje en Facebook?..., ¿Será la chica del sábado?, mejor lo borro antes de que me meta en líos...Voy a dejarla. 

Voy a dejarlo. Ya no nos molesta. Sé que hay otra, tal vez otras...No deja de mirar el móvil hasta en el cine. Habla conmigo y está el móvil, cenamos y está el móvil y desde luego yo estoy en frente, pero da igual, no me ve. Ya no me ve. Cómo es posible que no tenga ganas de hablar, que no me apetezca arreglarme o pintarme los labios ya. Lo he intentado pero ya no me queda ni desilusión. Me ha visto en mi mejor momento y en el peor. En este último era incapaz incluso de abrazarme. No quiero su casa, quería que quisiese una casa nuestra. Esto ya me da igual, tampoco ya lo quiero.

Sentía ira, no podía decirle claramente que estaba mal y ella lo estaba porque no podía esconderlo y sentía también ira, porque yo no le decía nada, porque yo veía lo mismo que ella destrozarse, desaparecer, o sea nuestro amor, pero no sabíamos si podíamos querer ya hacer nada. Tal vez ya no queríamos pero sabíamos que vendría el desamor y esto duele y viene también la culpa porque los fracasos son compartidos, siempre, en una relación. Ella sabe que no sabía decirle nada y su rabia era mi frustración, la mía, no la suya...

Apenas nos miramos, comamos palomitas, -ya no saben a nada tampoco-, iremos a casa y después nos diremos adiós, creo que está claro. 


My notesHer por orden de lo que más me ha gustado: imágenes en plano, color, música de Arcade Fire e indudablemente el argumento que no llega, sino que cala. Me metí de pleno en la historia, su estética me hizo soñar de nuevo. Me quedo con el momento en el que mis ojos se emocionaron al volver a analizar la película en planos, con esos planos detalles tan impactantes tan subjetivos. Yo, que soy una admiradora del color y sus interpretaciones, no hubo ni un minuto en que dejase de procesar la luz en los encuadres. Ese plano del agua cayendo en la ducha, los transfocados o el reflejo de la luz del sol en la playa en la lente. Era simplemente lo que necesitaba ver. Me encanta este director, que se le va a hacer, como diría mi padre: "tus películas raras, pero son las tuyas", todas ellas -I'm here; Where the wild things are-. Mis películas raras, con mis seres raros, que no son mios, sino de Jonze. Todos estos mecanismos como robots, inteligencias artificiales, monstruos, personajes de quión interactuando con los humanos pero con esa sensibilidad abrumadora que sólo el sabe transmitir y que siempre guarda también relación con los escritores o guionistas como en Adaptation o en este caso de un escritor de cartas de amor con falta del mismo. A nivel emocional me quedo con el reflejo del autor sobre la mente, la sensibilidad y la des-conexión entre las personas, esta especial relación de meterse dentro para entender y descomponer los distintos tipos de relaciones, de afectos, de comunicación o de felicidad; y reforzarlo con lo externo, la calidez-frialdad de lo estético de las tecnologías que construyen cartas de amor y que recrean psicólogos futuristas en cierto modo; de la luz, la irrealidad- realidad de realidades no existentes inmersas en un posible mundo dentro de pocos años. Los afectos en otra dimensión, el vacío de la comunicación y todo mezclado de emociones y de la búsqueda del amor, del perdón de la sanación emocional.

Ella era para mí. Ya es una de las mías. He vuelto a abrir mis ojos y mis oídos para preparar a mi corazón, algún día. 



martes, 18 de febrero de 2014

Partículas en movimiento

Y qué mas da ser duna o roca... si las dos sufren la erosión por igual. 
La diferencia -irrelevante- es lo perceptible que sea para la mirada externa. 




martes, 11 de febrero de 2014

To rise again

" (...) De ti depende el viaje o la zozobra,
su pesca o su destino,
la distancia que logre (...)".

ANDRÉS NEUMAN (Buenos Aires, 1977), Mundo mar, Década (Poesía 1997-2007),Acantilado, Barcelona, 2008.




domingo, 9 de febrero de 2014

Op. 78



Y aún así sé lo que es echarte de menos, 
- yo que casi nunca te he tenido-,
precisamente porque sólo estás cuando cierro los ojos,
y recuerdo un rostro, unas manos, una sonrisa.

Y aún así sé lo que es quererte,
-tú que de tanto amar a penas has aprendido-
que abriste la puerta dormido, seco, cansado, perdido,
llorando otro rostro, otro abrazo, otra sinfonía.

Y aún así sé lo que es esperarte,
-precisamente a ti, tú, que no me has conocido-
y te imagino en otro corazón y en otra vida.



sábado, 25 de enero de 2014

Abandono

"Algunas personas confunden el amor con la debilidad. Al contrario, las personas que aman suelen ser las más feroces y las mejor armadas de cara a la batalla...porque les importa preservar y proteger la poesía, las sinfonías y las ideas, los elementos y las criaturas, los inventos, los sueños y las esperanzas, los bailes y lo sagrado...todo lo bueno que no puede dejarse borrar de la faz de la tierra para salvaguardar a la propia humanidad". 
Clarissa Pinkola- Estés.

A eso de las 18 horas sonó el teléfono. Lo cogió. Quedó muda. Normalmente hubiera tenido unas cuantas frases mecánicas que añadir pero no pudo. De repente, su estómago, ese estómago normalmente quejica y encogido, la golpeó sin tregua encorvándola en mitad del salón. Hubo de sentir el dolor por el dolor para contactar con el tiempo, con la pérdida inconsciente del mismo. Sus ojos inyectados hablaron solos durante un largo rato hasta que pudo dirigirse lentamente al cuadro de la entrada. Desde la mirada clara-oscura del lienzo recordó...vio a la niña del cuadro, la que quedaba en la sombra, en el rincón, con el lazo azul y el pelo rubio. Recordó posando los ojos sin mirar, perdiendo la cuenta de los minutos y de las lagrimas. Entendió el precio de ciertos miedos mientras su corazón crecía y su respiración se ahogaba. Esperó entonces al último aliento en sus pulmones para tragar saliva. Cuando hubo recuperado la fuerza en su columna, se irguió, apuntó la última palabra y cambió el cuadro de sitio para que se viera con más luz...ya lo había aprendido.










martes, 21 de enero de 2014

Empiezan a congelarse las telarañas de nuestro jardín

P.J.H

Empiezan a congelarse las telarañas de nuestro jardín,
como se congelan los recuerdos, los encuentros o las palabras; 
hasta que un día, por el peso del hielo, 
se desprenda y se rompa finalmente.
Para entonces, ni siquiera quedará la maraña,
la tela, aquellos líos de hilos o hilos de líos que nos hicieron.


domingo, 12 de enero de 2014

Atención focalizada

Y es cierto que todo se une cuando pensamos únicamente en ese todo.

Hace algunos meses me acerqué a un teatro tras el nombre de Samuel Beckett y la expectativa de Ah, Os Dias felizes. Al salir del teatro,tras un monólogo de dos horas en portugués pensé en esa actriz inmovilizada, en todo lo que cada día no se siente de cabeza para abajo. Y analicé la más dura de las tristezas que es la que solo sabe de palabras.
Llegué muy tarde a mi hotel, tal vez porque me perdí y tal vez porque dándole vueltas a las cosas mi paso era muy lento y sólo quería divagar y fumar y recordar y soñar un futuro. La cuestión es que tampoco entonces pude dormir. En la mesilla siempre me acompaña algún libro cuando viajo; y seguí con el capítulo que tenía a medio de Oracle Night. -Me resulta curioso que siempre aparezcan escritores y editores en casi todos sus libros o por lo menos personajes con tintes de escritor y que, en esa especial manera de describir su individualidad, tengan una sensibilidad que asusta o al menos, me asusta-. Antes de apagar la luz, repasé aquellos años en los que para mi el teatro, Beckett y Auster eran la asociación de un sueño común. En los que aprendí del concepto de genio y creí conocer a algunos cuyo único elemento común es, mirando ahora atrás, el desorden. Pero siempre he pensado que el desorden es el fruto de sentir demasiado y ser demasiado conscientes del hecho de vivir.
Acabé Oracle Night en el vuelo de vuelta a Londres en el que, ya que se hablaba de la relación de una pareja, decidí dejar de enamorarme fugazmente -como si eso fuera algo factible- y en el que por fortuna, tuve a la pareja más empalagosa del planeta a mi lado. Supongo que también eso era amor del que yo no entiendo, tampoco...Lo importante es que, al llegar a Londres y con la necesidad de hacer algo con mi tiempo que no fuera del trabajo, compré Sunset Park y justo en los últimos capítulos, apareció Happy Days de nuevo como cerrando un círculo. El genio recupera los vínculos con la misma obra...Recuperar vínculos...Es sorprendente, en la última fase de mi periplo Milles Heller se convierte de repente en George, en la última película que he visto y George es alguien que cerrando el círculo también conozco pues, el mismo me presentó a Beckett. 


miércoles, 8 de enero de 2014

Tunante

No lo mencioné, se me pasó con las prisas de solucionar cierto tipo de tristeza revuelta en mi mochila. Lo encontré en el metro de Porto, justo en la parada de Marques intentando comprar mi billete de vuelta camino del aeropuerto. Como siempre que uno lleva prisa, la máquina no funcionaba y no habían muchos sitios alrededor donde obtener cambio. Para colmo de males, tampoco había apenas gente. Intentó explicarme en inglés lo que yo ya sabía -y que bien hubiera entendido en portugués- sobre como recargar la tarjeta andante. Apestaba a alcohol y no llevaba la pinta más adecuada para pasar desapercibido a pleno sol y a la una y media de la tarde. Aún así, me hizo seguirlo al bar más cercano con la excusa de cambiar el dinero con un café bueno para mis nervios y mejor para su resaca. Conseguí mi cambio y de rebote, a un singular compañero de viaje. Me habló de los sitios en los que había vivido y sobre el próximo concierto al que pensaba asistir en Londres en Julio. Yo le hablé casi todo el rato en inglés hasta que por fin me cansé de tomarle el pelo y comencé a hablarle en español, fue entonces cuando me dedicó su mejor carcajada de fumador cansado. Creo que su guitarra sabía demasiado y aunque siempre he detestado a los tunos, admito que su manera de dirigirse a mi -junto con todas las pegatinas de la funda de su guitarra- lograron desconcertarme bastante. Todo él fue un brillante desorden en si mismo para un soleado domingo por la tarde; un desorden de risas que sabía de buena comida en Porto siendo de Lisboa y que, lucía unos simpáticos hoyuelos bajo los ojos enrojecidos y las canas de los treinta y tantos. Por amor, me dijo, vivía ya allí durante al menos siete años, por amor a todo llegaba a casa más bien tarde. Hablamos de la enseñanza en secundaria, deduje que también era profesor y obviamente, tunante; y de la situación actual de nuestros países que también obviamente se encontraban y se encuentran en una prolongada y decadente resaca... Me preguntó demasiadas cosas y era divertido, también muy inteligente. Yo solo le mentí al principio -no como siempre- y después nos despedimos. No había nada como llegar a casa siempre y cuando su mujer quisiera ya abrirle la puerta, dijo. Obviamente, no se refería a la mujer que le había acogido en el centro con guitarra y uniforme de tuno la pasada noche...