sábado, 25 de enero de 2014

Abandono

"Algunas personas confunden el amor con la debilidad. Al contrario, las personas que aman suelen ser las más feroces y las mejor armadas de cara a la batalla...porque les importa preservar y proteger la poesía, las sinfonías y las ideas, los elementos y las criaturas, los inventos, los sueños y las esperanzas, los bailes y lo sagrado...todo lo bueno que no puede dejarse borrar de la faz de la tierra para salvaguardar a la propia humanidad". 
Clarissa Pinkola- Estés.

A eso de las 18 horas sonó el teléfono. Lo cogió. Quedó muda. Normalmente hubiera tenido unas cuantas frases mecánicas que añadir pero no pudo. De repente, su estómago, ese estómago normalmente quejica y encogido, la golpeó sin tregua encorvándola en mitad del salón. Hubo de sentir el dolor por el dolor para contactar con el tiempo, con la pérdida inconsciente del mismo. Sus ojos inyectados hablaron solos durante un largo rato hasta que pudo dirigirse lentamente al cuadro de la entrada. Desde la mirada clara-oscura del lienzo recordó...vio a la niña del cuadro, la que quedaba en la sombra, en el rincón, con el lazo azul y el pelo rubio. Recordó posando los ojos sin mirar, perdiendo la cuenta de los minutos y de las lagrimas. Entendió el precio de ciertos miedos mientras su corazón crecía y su respiración se ahogaba. Esperó entonces al último aliento en sus pulmones para tragar saliva. Cuando hubo recuperado la fuerza en su columna, se irguió, apuntó la última palabra y cambió el cuadro de sitio para que se viera con más luz...ya lo había aprendido.










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