domingo, 12 de enero de 2014

Atención focalizada

Y es cierto que todo se une cuando pensamos únicamente en ese todo.

Hace algunos meses me acerqué a un teatro tras el nombre de Samuel Beckett y la expectativa de Ah, Os Dias felizes. Al salir del teatro,tras un monólogo de dos horas en portugués pensé en esa actriz inmovilizada, en todo lo que cada día no se siente de cabeza para abajo. Y analicé la más dura de las tristezas que es la que solo sabe de palabras.
Llegué muy tarde a mi hotel, tal vez porque me perdí y tal vez porque dándole vueltas a las cosas mi paso era muy lento y sólo quería divagar y fumar y recordar y soñar un futuro. La cuestión es que tampoco entonces pude dormir. En la mesilla siempre me acompaña algún libro cuando viajo; y seguí con el capítulo que tenía a medio de Oracle Night. -Me resulta curioso que siempre aparezcan escritores y editores en casi todos sus libros o por lo menos personajes con tintes de escritor y que, en esa especial manera de describir su individualidad, tengan una sensibilidad que asusta o al menos, me asusta-. Antes de apagar la luz, repasé aquellos años en los que para mi el teatro, Beckett y Auster eran la asociación de un sueño común. En los que aprendí del concepto de genio y creí conocer a algunos cuyo único elemento común es, mirando ahora atrás, el desorden. Pero siempre he pensado que el desorden es el fruto de sentir demasiado y ser demasiado conscientes del hecho de vivir.
Acabé Oracle Night en el vuelo de vuelta a Londres en el que, ya que se hablaba de la relación de una pareja, decidí dejar de enamorarme fugazmente -como si eso fuera algo factible- y en el que por fortuna, tuve a la pareja más empalagosa del planeta a mi lado. Supongo que también eso era amor del que yo no entiendo, tampoco...Lo importante es que, al llegar a Londres y con la necesidad de hacer algo con mi tiempo que no fuera del trabajo, compré Sunset Park y justo en los últimos capítulos, apareció Happy Days de nuevo como cerrando un círculo. El genio recupera los vínculos con la misma obra...Recuperar vínculos...Es sorprendente, en la última fase de mi periplo Milles Heller se convierte de repente en George, en la última película que he visto y George es alguien que cerrando el círculo también conozco pues, el mismo me presentó a Beckett. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario