martes, 18 de febrero de 2014

Partículas en movimiento

Y qué mas da ser duna o roca... si las dos sufren la erosión por igual. 
La diferencia -irrelevante- es lo perceptible que sea para la mirada externa. 




2 comentarios:

  1. Y qué más da si la duna posee la virtud cruel de ahogar al enebro con su abrazo erosivo ante la mirada impasible de la sabina. Y qué más da que la roca del acantilado aproveche el temporal para despeñarse buscando ese horizonte que contemplaba los días soleados del verano.
    Y qué más da que una sea nómada y amoldable a las pisadas, y la otra, aparentemente rígida destroce nuestros pies con los tajos que ha recibido de otros bivalvos afilados a cuchilla. Y qué más da si ese desgaste las transforma en una de esas orillas hermosas donde nos perdimos en nuestros veraneos de la infancia y construimos casi todo lo que somos.
    Y qué más da si ahora estas atrapado entre una barricada de cantos rodados y un tapiz de restos de una duna de viento. Allí entre lo único que separa este particular viaje de partículas, la tierra mojada donde hundo mis pies esperando que alguna vez interpreten mis huellas y no me sigan, o tal vez si...

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  2. La cuestión será dejarse llevar por el viento o elegir contra viento y marea. No da igual decidir que dejarse llevar...las dunas y las rocas no tienen opción, ¿o si?

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