martes, 22 de abril de 2014

Pour un enfant défunt


Fragmento de Pavane pour un enfant défunt

(...) Se diría que has muerto y eres alguien por fin,
un retrato en la pared de los muertos,
un retrato de cumpleaños con velas para los muertos.
Pero a nadie le importan los niños, los muertos,
a nadie los niños que viajan solos por el país de los muertos,
y para qué, te dices, abrir los ojos al país de los ciegos,
                                                                               abrir los ojos hoy,
mañana, para siempre. Era mejor Oeste, tierras vírgenes,
                                                                                 héroes en los ojos
de un cine desesperado, y los dioses que matan a los
                                                                           hombres feroces (...).


Leopoldo María Panero




miércoles, 9 de abril de 2014

Un ticket, catorce años

Los pisos esconden todas las cosas, lo hacen por y para nosotros. Un día cualquiera después de varios años familiares, el piso pasa a ser tuyo y más tarde comienza la búsqueda del nuevo  propietario. Es entonces cuando lo miras realmente porque presientes cierto tipo de despedida. Y entonces encuentras todas las cosas que escondiste para encontrar cuando no doliesen; que buscaste y nunca encontraste. Un tercero con más de veinte años a tu espalda. Entras lenta al salón y aún sigue siendo aquel piso que tu decoraste y que conserva tus fotografías, los cuadros que compraste en otras ciudades y aparece aparcada en un cajón tu súper ocho de segunda mano. Observas los espejos, las fundas de los sillones como sí pertenecieran a la vida de otros. Te acercas extraña a tu habitación, ya sin cortinas, y a su luz siempre implacable...y fumas un cigarro como antaño en la galería que aún conserva algunas plantas que casi nunca cuidaste. Encuentras millones de fotos, películas VHS y algunos diarios que repasas a carcajadas, entre trofeos que ya no esconden, o el montón de revistas de cine que aún no te has atrevido a tirar y traen a la memoria muchos cafés y muchas ilusiones. Subes al trastero y apenas te mueves, no te atreves con el arca, aún no. Aún así abres el álbum de fotos de segundo de bachillerato y cae a tus manos un ticket del Prado con 14 años de vida y lo miras nerviosa...algo te dice que deshacerte de tu guarida no será fácil...
http://youtu.be/vNHc-PiSkVU

martes, 8 de abril de 2014

Insomnia

"Whoever fights monsters should see it that in the process he does not become a monsters. And if you gaze long enough into an abyss , The abyss Will gaze back into you".
F. Nietzsche.


No llamo a la puerta pero lo despertó. Traía pocas cosas en la maleta y las dejo justo en el hueco del salón con el cuarto de baño. Entro lentamente con la premeditación de un ladrón cansado y se sentó en el sofá a esperar el día. Al poco rato, apareció el. Había tanto que decir que resulto ser muy poco. Se quedaron mirando durante varios minutos antes de saludarse o de besarse si quiera. A ciertas horas de la memoria, los movimientos son lentos y los impulsos más. En las horas que se retrasó el vuelo, había ensayado como decirle cada cosa, como hablarle de lo que le preocupaba, había practicado con la ilusión después de varios años de mal uso. Cuando entró por la puerta de embarque imagino su beso en la puerta de salida, en las llegadas. No hubo nada de eso. Sólo tuvo la recepción de un buzón de voz y un frío taxi. Mientras subía en el ascensor, subían también todos los miedos a su estómago. Se sentó en el sofá negro de cuero intentando disimular la tristeza y disfrazando la decepción. Apareció el más tarde, con el uniforme de no importar demasiado, de ser un trámite que en cierto modo no le dejaría descansar hasta que saliese su tren al día siguiente. No entendió nada. O quizás aquellos cambios drásticos de frío y calor no le permitieron tomar decisiones lógicas, de lo contrario no se hubiera sí quiera sentado en aquel sofá. Lo espero a la vuelta, dos días más, donde el clima desértico pudo acentuarse y las gargantas se iban resecando por el desconocimiento y también por el alucine. Lo espero meses más, mensajes de más, llamadas de más. Recordó durante largos períodos todos aquellos ensayos de palabras y frases que quiso preguntarle y nunca hizo y de todas aquellas que si hizo y nunca tuvieron respuesta. Es más fácil no decir que enfrentarse a lo que no nos gusta. Al final llego ella, la nada. También llegó el día, el último amanecer y las vistas en la terraza. Supo que no sería lo mismo levantar la mirada en los próximos viajes.