miércoles, 13 de agosto de 2014

Man of Leyf

Acabas de marcharte y de cerrar la puerta y yo, ya, muy temprano, miro por la ventana de una ciudad con mar. Acabas de marcharte en un simple gesto de volver a la hora de comer, un simple gesto de comenzar a aniquilar horas, a sentir el calor que me regala tiempo, a devorar palabras en pausas de espera mientras tu golpeas el agua, las maquinas, el pasado o arreglas tu mochila y sólo quieres volver. El sol no da tregua y seca los miedos de la noche poniendo en remojo mi descuido, casi tanto como mi pericia. Tengo las llaves y no quiero salir. Hasta entonces, te espero sin batallas.