domingo, 21 de septiembre de 2014


(...) Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo, 
pronto a borrarte, así no eres, ni tampoco 
con ese pelo lacio, esa sonrisa. 
Busco tu suma, el borde de la copa donde el vino 
es también la luna y el espejo, 
busco esa línea que hace temblar a un hombre 
en una galería de museo. 
Además te quiero, y hace tiempo y frío.


POEMA
JULIO CORTÁZAR


Después de la mañana, la noche, la tarde y cada una de las estaciones vino. Vino tras cada renuncia, desde la sorpresa, vino en tren. Se acercó sigiloso desde la senda más corta y habló la única lengua que conozco, la que jamás estudié. Entró por los bronquios, con calma, ahogándome para volver a enseñarme a respirar. 

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