domingo, 28 de septiembre de 2014

Milagros

Hace falta que estén, tienen que estar ahí y no son la nada ni el vacío. No es la genética ni la ciencia lo que casi siempre mueve la piedra y la luna en manos y recuerdos. Tienen que existir para que entendamos el gesto en la espalda del que camina delante y no se repitan tampoco las carcajadas ni los abrazos ni las muecas inesperadas. Están y hay que hacerles hueco aun cuando, no existe la fe, es el único contenido que puede aprobar la muerte.



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