sábado, 22 de noviembre de 2014

El camino no elegido



"(...) Debo estar diciendo esto con un suspiro 
De aquí a la eternidad:
Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo, 
Yo tomé el menos transitado, 
Y eso hizo toda la diferencia (...)".

Robert Frost. 
Fragmento del camino no elegido.


La enfermedad viene y arranca algunos pedazos: pedazos del cuerpo, pedazos de recuerdos, pedazos de ilusiones, pedazos incluso de vida cotidiana. La enfermedad viene y nos despierta; después, nos hace escondernos. Nunca se marcha fácilmente. La enfermedad es un reflejo, aunque no siempre es un yo. A veces, resulta ser un muy mal curado.

Pero así mismo, la enfermedad viene y define cuál es el virus y aunque no entendamos las causas, casi siempre, - sólo si queremos-, vencemos a las consecuencias; y es entonces, cuando por obligación, como única salida, levantamos la vista para mirar, y rebuscando las ganas, aprendemos de nuevo qué siempre tenemos alas.





1 comentario:

  1. y todo el resto; preguntas que siempre flotan en torno: y de pronto doy de narices con algún hecho concreto -una carta, alguien- y vuelvo a ellos con un gran sentimiento de frescura. Y así continúa. Suelo toparme frecuentemente con este "eso", y experimento entonces un gran reposo. "

    Virginia Woolf. Fragmento de diario de una escritora.

    Hay enfermedades diacrónicas. Desayuno, almuerzo, cena. No hay píldora ni cura pero si antídoto, o antitodo, que para el caso es lo mismo. Tentempié –repite su cabeza- y no resiste la tentación de abrir la puerta a unas palabras llenas de anticuerpos. 17 grados. Sale a la calle pero el frío no es suficiente. El recuerdo vive como el anisakis, y es también un pedazo de vida que no se arranca. La cebolla no cumple su función ni evoca aquel ceviche que le quedo crudo. Cada día se suele repetir –no soy un gusano-.

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