martes, 17 de marzo de 2015

A small good thing

Es demasiada presión, la misma que a penas existe, pero sigue siendo demasiada presión; y se van perdiendo o desapareciendo, o dejan de sonreír por el camino; y el viejo queda distante y no tiene fuerzas porque ya no sabe con qué "verbos" o palabras puede hacerles entender; y también, ellos con sus pequeñas manos llenas de tinta están exhaustos y no pueden escuchar durante mucho más tiempo y así, cambia del día a la mañana la orientación de las palabras y de los días y de la pronunciación y del nivel de trabajo y el entusiasmo y lamentablemente la chispa en sus iris y la sonrisa en la puerta con cada hola y en cada hasta luego. El viejo les mira, observa se diría, y les quiere abrazar y decirles que todo vale la pena, y que no es su enemigo, y que él los quiere y los cuida; y quisiera siempre protegerles y enseñarles, pero sólo puede hacerlo con los "verbos", que han de quedar en sus papeles, escritos, y en su lengua, pronunciados; y ellos no acaban de entenderlo, y el viejo se encoge porque pronto llegará la despedida; tampoco entonces entenderán que adiós no lleva verbos.


"I'm just a baker. I don't claim to be anything else. Maybe once, maybe years ago, I was a different kind of human being…I don't know how to act anymore, it would seem." He removes some cinnamon rolls from his oven and suggests they should eat – "eating is a small, good thing in a time like this."
A small good thing

Raymond Carver

sábado, 7 de marzo de 2015

Enfrentamiento

¿Y cuál es el enfrentamiento?-...Pues yo no lo sé y pareja de la ignorancia aparece el afecto y exhalo la poca energía restante a las 15 horas del final de semana. No se puede entender la ira hacia el hijo que no tenemos, ni queremos sacar el cuidado del padre o madre que aún no somos. Miramos intentando llegar a la pupila, a los nervios y no vernos en el camino porque somos imágenes ciertamente distintas y distantes y la distancia resulta ser años y raíces sin tierra entre tu ojo y el mio. 
¿Y cuál es el enfrentamiento?-...Pues yo no lo sé. Tal vez, creo, sea el que no existe el que se ahoga silencioso por no pronunciarse; el que no importa y a mí no me hace falta; y sólo por eso, encienden el rojo de la emoción que no vibra, de la palabra o el grito que no llega; esa emoción, que contenida, ya no ha muerto presa sino sumisa.