domingo, 19 de abril de 2015

Snow white

Ese extraño mundo en el que habitamos y en el que ascendemos y descendemos está lleno de historias que buscan los finales de cuento pero, ¿Qué significa esto realmente? ¿Cerrar un pacto? ¿Abrir un trato? ¿Desaparecer en pro de un bien mayor?, ¿O simplemente facilitar las cosas con Hacienda? Mi mirada es sensible ante lo básico, pero aún así, no acabo de entender de dónde viene la alegría o la tristeza de unos cuantos textos de amor propio -aunque de vez en cuando llore y no sea realmente por lo que esté presenciando sino, por unas cuántas cosas que no vienen al caso-. Es importante decir lo mucho que queremos a las personas, hacerlo en una fiesta está bien, supongo...pero mejor está hacerlo cada día y no sólo al cónyuge sino a todos esos amigos que nos acompañan en el día especial; no se, el anillo no es necesario para indicar prohibido el paso -y sino, atente a los artículos civiles y religiosos derivados de ello hacia donde mi furia y mi corazón roto será guiado a su debido tiempo si resulta que no nos soportamos- porque, creo en mi ignorancia, no es necesario si se sabe qué esperar y qué coherencia y compromiso obtendremos del que vive y convive a nuestro lado. Pero, también es cierto que, simplemente, soy una atenta invitada a los eventos que aprecia que, después de muchos años de amistad con invitados y novios y novias, nuestro pequeño impacto queda reducido a una foto en un vídeo-montaje y entonces, lo que se siente no es alegría o tristeza, es algo distinto... Digamos que a estas alturas, el interés es más hacia: si hay flores que me gustan, si la elección de la música no dañará a las canciones utilizadas; y hacia los trajes de los invitados, no siempre demasiado adecuados para la ocasión. Bueno, en realidad, también entiendo de errores y pita dolorosamente el detector del "aparentar" en todas estas celebraciones, porque nos hacemos mayores...ciertamente, y temerosos del tiempo, lo que explica muchas cosas de estas celebraciones... Lo bueno es que estos actos proveen de muchísimas distracciones, y por tanto, he ahí, yo creo, la razón por la que suelo perderme la magia de los happy endings: dónde a veces las brujas también pueden convertirse en princesas.






1 comentario:

  1. Echaba de menos tus entradas...y no tengo explicación. Solo quiero seguir leyendo tus salidas

    ResponderEliminar