miércoles, 24 de junio de 2015

San Juan

Aun no son las doce y como especie de revelación se acerca a mi la no magia de la noche. La falta de la esencia. Falta poner un cartel reclamando sorpresas, compañía...pero esta oscuro y alguien duerme mientras tu esperas; no gritas porque tienes miedo de que todo se esfume o, ¿es que quizás ya hace tiempo que se fue?...porque una parte de ti siente que no lo sienten, que no es seguro aceptar barco y navegar sin tener también a cambio una suave brisa que refresque. No gritas -y no explicas mas- porque el siguiente paso es estudiar anatomía de las palabras y escribes. Escribes porque esperas que alguien aparezca y se de cuenta. Escribes...escribes porque así también se quema el tiempo y toca saltarlo siete veces y lavarnos la cara unas cuantas mas...Llega el jefe de la bombona de aburrimiento. Mas tarde te tumbas boca arriba; aparece el mismo escalofrío que ya conoces y sabes ya, de antemano, como será la noche en la que te congeles en el recién entrado verano.

lunes, 22 de junio de 2015

Mr Homeless

'I can see it from the window.
My friend is finished, done for, and he knows it.
What's going on here? Can no one help them?
Must everyone witness their downfall?
This reduce Us all." 
Distress sale Poem.
Raymond Carver.



De repente tengo que ir a la biblioteca y tengo que darme prisa, no llego, no llego...tengo que acabarlo todo antes del domingo y tengo que asegurarme de que todo esta bien, todo debe estar bien. Me entra pánico, estrés, como peor...todo ha de estar bien...mi trabajo ha de estar bien...y es de veras, una agonía y una preocupación...Voy a la biblioteca, corro poco y respiro cada vez peor, la ansiedad aprieta, la vida no vive durante el fin de semana. Voy a estar rodeada de libros que no podré leer pero no tengo ordenador por imprudente y tengo que correr. Oigo la flauta al entrar en el puente, en el subterráneo donde estaba el y esta, y hay días que aun esta, se escucha mas al que toca la flauta. Entro con música que paro para escuchar el eco y sin embargo, lo que me da tiempo a escuchar son pasos cada vez más rápidos y miradas cada vez más bajas, y ahí estaba el, el que ya no esta, cubierto con un saco de dormir, con cara de algún país del este, hablando solo, seguramente con alcohol y mucha hambre y poca o ninguna esperanza. En la biblioteca me encontrare con unos cuantos mas como el, de los que todos huimos, para no sentarnos al lado, porque hablan y se ríen solos, huelen mal, se mueven raro o, cuando casi lo han perdido todo, se hacen pajas en el segundo piso del Forum...
En el subterráneo, como tantos sábados y domingos, me apresuro porque tengo que preparar mi trabajo, porque no quiero ser consciente del miedo, el frío, el dolor o la soledad ajena porque como esta  sociedad, soy una cobarde mas que se esconde en la pena...y que el dinero de cualquier ONG no limpia ninguna conciencia de individuo...Lo habré visto varias veces, lo habré mirado bastantes menos, me habré sentido hipócritamente mal otras tantas. Estuvo ahí entre mis prisas, nuestros ruidos y palabras; estuvo ahí entre tus comentarios, tus compras, nuestra indiferencia. El día de antes lo vi y si lo mire...culpamos a la austeridad, por no culparnos de ser y haber dejado de ser hace mil años. Corri por mi trabajo sin sentir mi vida sintiendo pánico por no perder mi trabajo...y, ¿que es todo lo demás que nos califica de seres vivos?...al menos me queda la esperanza de que mi trabajo, por el que a veces se me olvida la vida, es para que algunos a los que sirvo tampoco acaben, con mucha suerte, en otro subterráneo...

domingo, 21 de junio de 2015

Relatos cortos

'But at that moment, in the laundromat, I realized that this simply was not true. I realized -what had I been thinking before?- that my life was a small change thing for the most part, chaotic, and without much light showing through. At that moment I felt- I knew- that the life I was in was vastly different from the lives of the writers I most admired." R. Carver.

Hace tiempo que pienso exactamente lo mismo que hoy he podido leer en las notas de R. Carver sobre sus influencias y sus comienzos. Hay muchos tipos de escritores y aquellos que piensan o pensaron que lo que forja a un escritor son las experiencias antes de los veinte, una de dos: o esos escritores son o fueron unos  pijos de cuidado o murieron a los veinte. No pienso que haya que vivirlo todo antes de los veinte, porque entre otras cosas ni siquiera es posible. Además, ¿qué es todo? Las influencias de cada escritor, por otro lado, dependen en mi opinión de las distintas maneras de mirar las cosas. Ni todos los escritores tienen o tendrán la misma forma de vivir la misma experiencia, ni comprenderan dos experiencias de la misma forma. Carver deja muy Claro que para los que tienen que mantener a una familia, pluriempleados o no, con salarios de mierda y con los mismos sueños que cualquier otro niño de papa escritor adinerado, las experiencias por narices no van a ser las mismas, ni las prioridades, ni el tipo de historias ni mucho menos el tiempo destinado a crear esas historias. Incluso sin familia, pero con cargas económicas, las cosas se complican...y hay a día de hoy muchos genios limpiando mesas o trabajando donde se puede sin poderle dedicar tiempo a su genialidad porque muchas cosas, desde su nacimiento y su entorno, así no se lo han permitido. 

Según he continuado leyendo también, sobre las influencias, todos reflejamos algo o arrastramos algo de los autores a los que mas acudimos, pero no necesariamente significa que lo que se haga o se escriba sea hecho para buscar toques y lugares comunes de ellos, eso no es algo a lo que llamar nueva creación, y resulta cansino ver como los críticos califican las cosas por comparación e influencias...haber leído mucho a otros que nos gusten mucho, no significa que vayamos a narrar o describir como ellos, o bien porque no podemos aun, o porque no queremos, o porque simplemente, cada uno de nosotros esta inevitablemente abocado a mezclar y ser un batiburrillo de todo.

Como alguna vez leí, y creo que así debe ser, uno debe escribir porque le apetece, y lo que le apetece y no necesariamente con el objetivo de ser leído porque, bajo este patrón, mucha de la magia, o del escritor en si, se pierde.